
La Argentina busca aprovechar una nueva oportunidad energética en un escenario global fragmentado
La transformación del mapa energético mundial abre nuevas oportunidades para la Argentina, especialmente por el desarrollo de Vaca Muerta, el crecimiento del gas natural y el potencial minero del país. Así lo planteó Daniel Dreizzen, director de Aleph Energy, durante un encuentro sobre energía organizado por LA NACION.
Según explicó, la demanda global de energía continúa en aumento y la electricidad crece incluso más rápido que el consumo energético general. Parte de esa expansión está impulsada por los centros de datos y el avance de la inteligencia artificial, que requieren cada vez más capacidad eléctrica. Al mismo tiempo, el petróleo y el gas siguen teniendo un peso central dentro de la matriz energética mundial.
En ese contexto, la Argentina aparece bien posicionada por sus reservas de shale en Vaca Muerta, sus recursos de litio y cobre y la posibilidad de incrementar las exportaciones de petróleo y gas natural licuado. También existe potencial para profundizar la integración energética con otros países de América Latina mediante ventas de gas y electricidad.
Otra de las oportunidades señaladas es utilizar la disponibilidad de energía como motor para desarrollar nuevas industrias. Entre ellas aparecen la petroquímica, la minería, las energías renovables y la instalación de grandes centros de datos vinculados con la economía digital y la inteligencia artificial.
El desafío será transformar la disponibilidad de recursos naturales en proyectos de largo plazo, inversiones e infraestructura que permitan generar una mayor cadena de valor. En un mundo donde los países buscan reducir dependencias externas y garantizar su seguridad energética, la Argentina podría ganar relevancia como proveedor regional y global.
